21 feb. 2009

¡Santos frijoles saltarines!

Hola queridos lectores del Uróboro, antes que nada quiero formularles a todos una pregunta ¿alguna vez se han encontrado con algo en la naturaleza que realmente los haya hecho meditar acerca de su funcionamiento y que, luego de varios días sigan preguntándose cómo es posible su existencia? Bien, en las vacaciones pasadas me ha ocurrido algo semejante.

Recuerdo haber visto en mi infancia una caricatura del ratón Mickey en donde se encontraba con unos habichuelas que se movían y terminaban convirtiéndose en un gigantesco árbol. Bien, cuando me encontraba recorriendo Tonalá, en Jalisco, encontré un puesto que llamó por completo mi atención, sobre él se encontraba la leyenda "¡Frijoles saltarines! Curan artritis, hipertensión, diabetes..." y, con mi mirada escéptica pero muy impresionada, examiné la pequeña mesa "de patas a tabla" buscando una explicación a lo que mis ojos veían: Unos "frijoles" que, en efecto, se movían. Casi me logro desprender de mis últimos $10.00 que llevaba en el pantalón pero circunstancias externas me obligaron a abandonar el lugar y mi curiosidad...momentáneamente.



Días después de mi llegada a Xalapa recordé aquella inusual incertidumbre y ansiedad que sentí al ver aquellos objetos saltarines y me dispuse a realizar una pesquiza sobre el asunto. Los resultados me dejaron aún más sorprendido que antes.

El objeto que observé no es un frijol ni una semilla, es un fragmento de semilla de una planta que crece en el norte de México llamada Sebastiana pavoniana, en la cual, se encuentra una pequeña larva grisásea llamada comúnmente "la larva del frijol saltarín" pero técnicamente Laspeyresia saltitans. Cuando la larva tiene suficiente espacio dentro de la cápsula después de consumirla, tiene la peculiaridad de "aventarse" contra la pared de la cápsula, haciendo que ésta se mueva con la finalidad de protegerse contra el calor, el cual es dañino para ella.

La pequeña larva puede vivir por años dentro de su cápsula si se conserva bajo condiciones adecuadas de humedad. Su ciclo termina cuando la polilla hembra sale de la cápsula con la finalidad de buscar a una polilla macho para intercambiar información genética para que, finalmente, depositen sus huevos dentro del cultivo inmaduro de cápsulas de la Sebastiana pavoniana.





Este artículo se lo dedico especialmente a nuestro pequeño amigo Carlos Alan, quien gusta de la naturaleza de Veracruz y ha mandado una contribución muy interesante que próximamente será publicada en el Uróboro para todos ustedes. Les deseo un buen inicio de semana. Hasta pronto.

3 comentarios:

Zaira Angelica Reyes Maldonado dijo...

Hola me encanta su propuesta de divulgación científica.

Me gusta que no sólo suban artículos, sino que expliquen el por qué de las cosas lo cual hace más interesante leer su blog, pues son hechos cotidianos.
Los frijoles seguramente los hubiera comprado pero despuués de leer ya no :s.

Ojalá pudieran subir más artículos con temáticas ambientales a las cuales también puede darse explicación.

Quiero agradecerle a Juan Callejas por ser el pionero con su entrada del Primer árbol artificial purificador.

Un saludo

Alejandro Hernández dijo...

Oye una pregunta son curativos o es puro mito gracias

Gonzalo Campillo dijo...

Hola Estimado Alejandro. Más allá de encontrar unos cuantos aceites comunes, la semilla no tiene reportadas propiedades curativas en la literatura.

Si estás interesado en el tema, te recomiendo leer acerca de los beneficios de las almendras. En Alemania hay un término conocido como "Studentenfutter" (comida del estudiante) y consiste precisamente en una mezcla de almendras y pasas.

¡Muchos saludos y gracias por tu visita!