10 oct 2008

El gran Niels Bohr



Què hay amigos lectores. Una vez más les agradezco por leer el gran Uróboro de la Ciencia, en esta ocasión les contaré una anécdota de uno de los mejores científicos que la química ha enloquecido, su nombre es Niels Bohr...pero antes, un gran chiste que los volverá el centro de atención en cualquier plática de café, con su familia y hasta con las chicas:

-¿Cómo hace un electrón cuando se cae?



-Planck!



¿Y cuando eructa?



-Boooooohr!!!!


Habiendo realizado este gran aporte al bagaje de chistes que todos los científicos debemos tener, procedo con la anécdota:

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:


Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: 'Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro'.

El estudiante había respondido: 'lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio'.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contesto, este es un procedimiento muy básico: para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la per-pendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:

-Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.


El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido

por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Espero que les haya gustado, en lo personal me parece una excelente anécdota de la ciencia. Un saludo del staff del Uróboro Esry Cruz, fiel seguidor del blog. Les deseo una excelente semana a todos.

3 oct 2008

La ciencia necesita a los jóvenes: Kroto

AMC. La ciencia necesita gente joven que planteé nuevas respuestas a los nuevos problemas que resurgen, pero debe hacerse pronto porque es una carrera contra el tiempo, señaló Harold Kroto, Premio Nobel de Química en 1996, durante su conferencia magistral en El Colegio Nacional.
El investigador británico de visita en el país por invitación de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), enfatizó que México puede lograr contribuciones importantes en la ciencia, y la gente joven se puede involucrar con mayor eficiencia en los campos de la física, química, biología molecular e ingeniería, entre otros.
Ante un centenar de invitados que acudieron a la Aula Magna de El Colegio Nacional, Harold Kroto señaló que ante un mundo globalizado y la lucha por la sobrevivencia se requiere trabajar en equipo y plantear soluciones y ayudas globales. "La ciencia es la única y verdadera cultura internacional", enfatizó.
El investigador fue galardonado con el Nobel de Química en 1996, por haber descubierto una nueva forma de la molécula de carbono llamada C60, en su laboratorio de Química de la Universidad de Sussex, que por sus excepcionales propiedades son utilizadas en la fabricación de materiales resistentes a altas temperaturas e incluso como sustitutos del silicio en los chips.
Kroto nació en una familia de inmigrantes judíos polacos y alemanes que huyeron de la Alemania nazi en la década de 1930. Después de estudiar primaria en la ciudad de Bolton, estudió física, química y matemáticas, en la Universidad de Sheffield, donde se graduó en 1961 y doctoró en química en 1964.
Más tarde, realizó estudios postdoctorales en Canadá y en los Laboratorios Bell de Nueva Jersey. Fue profesor de química en la Universidad de Sussex, en 1990 fue nombrado miembro de la Royal Society de Londres y en 1996 fue nombrado Sir por la Reina Isabel II del Reino Unido.
El actual investigador de la Universidad Estatal de Florida, indicó que el apoyo a la ciencia fundamental es muy importante para poder contender con los retos futuros.
Al referirse a la ciencia mexicana dijo que el país tiene una mayor tradición que otros países latinoamericanos, pero ésta se debe centrar también en sus propias necesidades y en asuntos relacionados con la sustentabilidad. "México tiene una extensa producción de artículos científicos y mucho mejor que en Sudamérica", recalcó.
Por otro lado, el científico que mantiene una estrecha relación con investigadores mexicanos, explicó que se debe cambiar el estereotipo que se tiene de los científicos, pues se les presenta como excéntricos, maléficos o lo que es peor, como ancianos.
Relató el caso de Albert Einstein, quien formuló la Teoría de la Relatividad cuando era joven, pero la gente cree que lo hizo cuando era anciano y una de sus más conocidas fotografías es precisamente cuando era viejo. "Se necesita romper ese icono y tener científicos jóvenes, pero más aún, que se reconozca que pueden resolver problemas", dijo.
Al respecto, José Franco, secretario de la AMC, reconoció que la Academia estimula el trabajo científico de los jóvenes, a través de colaboraciones y programas como el de las Conferencias Nobel, en la cual se suscribe la visita de Kroto a México.
Por su parte, Mauricio Terrones, joven investigador del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IIPICyT), subrayó la calidad humana del científico y su interés por compartir sus conocimientos con colegas y con la juventud mexicana.

EL GATO DE SCHRÖDINGER


La paradoja de Schrödinger es un experimento imaginario, diseñado por Erwin Schrödinger para exponer uno de los aspectos más extraños, a priori, de la mecánica cuántica.Supongamos un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse y un dispositivo tal que, si la partícula se desintegra, se rompe la botella y el gato muere. Al depender todo el sistema del estado final de un único átomo que actúa según la mecánica cuántica, tanto la partícula como el gato forman parte de un sistema sometido a las leyes de la mecánica cuántica.Siguiendo la interpretación de Copenhague, mientras no abramos la caja, el gato está en un estado tal que está vivo y muerto a la vez. En el momento en que abramos la caja, la sola acción de observar al gato modifica su estado, haciendo que pase a estar solamente vivo, o solamente muerto.

Esto se debe a una propiedad física llamada superposición cuántica. La paradoja ha sido objeto de tanta controversia (y de discusión no sólo científica, sino hasta filosófica) que Stephen Hawking llegó a afirmar que "cada vez que escucho hablar de ese gato, empiezo a sacar mi pistola".


2 oct 2008

Respuesta de Kekulé


¿Qué tiene de especial el carbono para formar tantos coompuestos? La respuesta a
esta pregunta se le ocurrió a August Kekulé en 1854 durante un viaje en ómnibus
en Londres.

Era una noche de verano. Regresaba en el último ómnibus absorto, como siempre, por calles desiertas de la ciudad, que a otras horas están llenas de vida. De pronto lo vi, los átomos danzaban ante mis ojos.... Vi cómo, frecuentemente, dos pequeños átomos se unían formando un par; vi cómo uno más grande aceptaba dos más pequeños; cómo uno aún mayor sujetaba a tres e incluso cuatro de los más pequeños, miestras el conjunto continuaba arremolinándose en una danza vertiginosa. Vi cómo los más grande formaban una cadena.... . Pasé parte de la noche vertiendo al papel algunos se estas formas soñadas. (August Kekulé, 1890)